Hay lecciones que sólo pueden aprenderse a hostias. Yo lo sé y tú lo sabes. El granito pedricero que despunta relativamente cerca de mi casa no lo sabe y ha demostrado que ni una con tormenta de mil hostias por minuto iba a aprender nada. Qué cabrón. Después de una hora de taladro y percusión le he hemos abierto un agujerito de no más de 4 centímetros -de unos 10 que necesitaba-. Así que voy a tener que, o echarle mucha paciencia (mi plan es meter 10 parabolts), o buscar alguien que me preste o alquile un taladro de demolición capaz de hacerle más que un masaje a esa roca.
Por lo que he estado mirando, hay dos tipos, los de batería y los de gasolina. Los primeros pesan menos pero tienen mucha menos autonomía y los segundos pesan de 10kg para arriba, con el deposito lleno duran 150 taladradas y además cuestan más de 1000€. No hay duda de cual necesito.






















La ha hecho