Cuchillos y cocina: retrato de Yago
Hace algo más de un año hice unas fotos a mi amigo Yago, cocinero, hoy en China y mañana vete tú a saber. Acababa de ganar -él, que también es escritor- un concurso de recetas noveladas para Gastronomía Alternativa y le habían pedido alguna foto con la que ilustrar la noticia y el relato. Fui a su casa y estuve haciéndole unas fotos con dos flashes mientras preparaba una comida.
Haber hecho unas fotos normales, dada la ocasión, habría sido una decepción. A Yago no le interesa mucho lo convencional, así que ni nos lo planteamos. Supongo que ese día pensamos que ganar el premio, entre otros privilegios, le daba derecho a mandar la foto que le viniera en gana. Y como no sabíamos muy bien por donde tirar, terminamos haciendo del cuchillo -sin querer, claro- algo intermedio entre una herramienta y un arma. Quedó todo entre un cocinero y un sicario.
No salieron demasiadas fotos pero la que más ha cuajado, la que ilustra el relato ganador -y que después se ha usado para algunas cosa más-, es la que a mi más me gusta.
El flash que se disparó (había otro detrás para perfilarlo que no saltó) estaba evidentemente muy cerca, quemándolo a él pero no la cocina -el fondo-, y dejando que la sombra del cuchillo dejara su cara correctamente expuesta y convirtiéndola en el punto de interés.
Después de esta foto, que es una de las que más contento estoy, no he vuelto a tener la oportunidad de jugar con retratos en los que sobreexponer lo secundario y centrar la atención en los ojos, en la sombra. Tampoco hago muchos retratos así que no sé de qué me extraño. Yago vuelve a Madrid en un mes. A ver si hacemos fotos nuevas. La serie completa la forman nueve fotos, blanco y negro y color. Todas van de cuchillos y cocina.
