Cómo llevar la cámara en el macuto de montaña
Ir de acampada, o a la montaña, y llevar el equipo fotográfico, es un coñazo. En la mochila para el equipo, acolchada y monísima, es imposible meter ni el saco, ni un bocata, ni una cantimplora, ni unos calzoncillos de repuesto. Así que, si vas a necesitar eso y además quieres llevar los cacharros, tienes dos opciones: o llevas el equipo dentro del macuto, a lo loco y poco protegido, o llevas dos mochilas. Ambos planes son claramente subóptimos. Sobre todo porque con un cutter, una esterilla, velcro y un poco de pegamento termosellador te puedes hacer el invento del siglo.
Yo descubrí el asunto gracias a un post en el foro de bricolaje de Canonistas, y no tardé ni 30 minutos en ponerme manos a la obra. Mi plan, nunca antes intentado, era construirme un armazón capaz de llevar con seguridad y confort una buena parte de mi equipo fotográfico dentro del macuto grande de salir al monte. Ya puestos, que fuera relativamente configurable, que la cámara estuviera siempre accesible y que se pudiera poner y quitar. Sólo un lugar cumplía todos los requisitos: el hueco reservado al saco de dormir.
Un armazón de doble capa de esterilla que encajase a la perfección en el hueco del saco es tan fácil de hacer como cualquier otra manualidad cutre. Tomar medidas con un rotulador -tirando por lo alto, que luego siempre podrás recortar-, recortar con algo de cuidado, usar pegamento abundante y poco más. Hay gente que se lo curra mucho y forra la esterilla con tela, o hasta le cose el velcro. A mi me va lo práctico. Ahora mi cámara y los demás cacharros van aún más protegidos que en la mochila-de-fotógrafo, no necesito que además sea bonito.

El hueco del saco en todo su esplendor, el armazón de esterilla con el equipo cargado y el pack al completo. Aún me queda un buen volumen de macuto para rellenar con lo que necesite.
No me vuelvo a comprar una mochila específica de fotografía en la vida. Son caras y de peor calidad que una buena mochila y una hora de trabajo manual.
