Quiero ser amigo de un cuervo

Miércoles, 21 de abril, 2010

Ligre

Un yo hipotético preparando mi corcel para un paseo

Me gustan casi todos los animales. Cuanto más listos o más bonitos, más me gustan. Si tuviera que hacer una lista de qué animales tendría en casa serían, por orden:

  1. Gorilas
  2. Ligres
  3. Tigres y otros felinos grandes
  4. Lobos o perros

Prefiero un gorila a un chimpancé porque dicen que son más majetes y menos dados a exterminar bebés [citation needed]. Los ligres me gustan porque son enormes y porque, con uno, podría ir a lomos de un super-felino homenajeando al rey del español neutro: He-man. Los demás felinos grandes me gustan por lo espectaculares que son. ¿Quién no querría hacer mimos a un tigre de bengala con unos dientes como uñas de deinonychus?. El matiz de lobos/perros lo hago porque, como apasionado de las historias de Mowgli en El Libro de la Selva (Kipling) prefiero los primeros.

El caso es que cualquiera de estas mascotas, incluyendo perros y gatos de refilón, requieren varias cosas que no poseo: una casa propia y tiempo y dinero para cuidarlos y mantenerlos. Esto me hizo plantearme tener una mascota externa, o, por antropomolar un rato, un amigo animal. Quedamos, lo pasamos bien, nos contamos las penas, compartimos los mejores momentos de la vida y demás, pero cada uno teniendo vida por su cuenta. Aparte de por las consideraciones más mundanas, también reconozco que me sentiría de regular a fatal metiendo a la mayoría de bichos que ya he citado en una casa.

Tras una breve consulta a mi zoologa de cabecera parece que el animal que mejor se ajusta a mis deseos es el cuervo. A falta de leer “Hablaba a las bestias, los peces y los pájaros” de Konrad Lorenz, uno de los papás de la etología, y de investigar un poco más, creo que voy a intentar hacer migas con alguno. Y es que aunque todos pasamos mucho del cuervo, resulta que es un animal muy molón.

Cuervo

Resumo:

Es de los pájaros más inteligentes y sabe resolver problemas relativamente complejos. Es omnívoro, lo mismo te come una ensalada y un chuletón, que se pone ciego a gusanos, lagartijas o carroña. Se puede ser su amigo sin tener que tenerlo en casa. Ni siquiera tienes que encargarte de su alimentación (aunque, por lo visto, agradece  que le invites a comer, como cualquier otro amigo). Un cuervo adulto tiene el tamaño ideal (en torno a los 60cm de alto y 140cm de envergadura)para llevártelo por ahí -o que te siga volando, vamos-, y, además, es experto en limpiarte los ojos de legañas y mugres varias . En definitiva, que es un animal de puta madre para tener de amigo y no de mascota.

Según siga descubriendo los misterios de los cuervos y de como hacerme su amigo ya lo iré publicando por aquí. Ahora, no os asustéis si cualquier día aparezco con uno revoloteándome.

P.D. Respondo al cuervo: el próximo Escépticos en el Pub es este sábado 24. El ponente es Jesús Zamora Bonilla y el tema elegido es Diseño Inteligente.  Toda la información y el formulario para apuntarse (¡que siempre se llena!) en el blog de Escépticos en el Pub.

Sin comentarios.