La homeopatía ¡Vaya timo! listo para ofender

Miércoles, 28 de abril, 2010

La homeopatía ¡Vaya timo!Corre por los mentideros escépticos el rumor de que la primera edición de “La homeopatía ¡Vaya timo!” está a punto de llegar a las librerías allende la imprenta. Tal vez me fijo más, pero últimamente me parece que la homeopatía, ese psicodélico fraude médico capaz de ignorar 50 campos de la ciencia sin despeinarse, está berreando sus tonterías con más ímpetu que de costumbre. Así que el libro sale en buen momento.

Por si alguien necesita hacer memoria [pun intended], la homeopatía es una de las llamadas medicinas alternativas (aquí alternativas quiere decir inventadas). Pretende curar todas nuestras enfermedades equilibrando los cuatro humores del cuerpo que son -además de otra tontería que no existe-: bilis amarilla, bilis negra, sangre y flema. ¿Y como hace eso? Pues disolviendo en proporciones absurdas una sustancia -la que te enferma- en agua, y después echando gotillas de ese agua en bolitas de azucar para que te las tomes. Digo proporciones absurdas porque muchas veces no queda ni una sola molécula de la sustancia nociva en todo el tonel que usen para la mezcla, como para que te vaya a caer una en la bolita de azucar. Este dilema lo resuelven agitando el cubata y sacándose de la chistera que el agua tiene memoria. Y ganan millones y millones.

En fin, a mi esto me daría bastante igual -allá cada cual con las cosas que se cree- si no fuera porque mi estúpido altruismo humano me hace ofenderme por el hecho de que ciudadanos inocentes y desinformados, o engañados, pasan mucho de ir a un médico cuando tienen un problema de salud porque hay un montón de cabronazos que le venden una cosa que no funciona sin sentirse ni mal. Por algún extraño motivo a la gente le suele ofender más cuando se muere un niño porque sus padres han preferido rezar a llevarle al médico, pero la utilidad ambas soluciones es exactamente la misma.

Así que si quieres llenarte de argumentos para evitar que familiares, amigos o enemigos gasten su dinero en una de las modalidades más caras de tomar azucar, agua, o azucar con agua, mientras ponen en riesgo su salud, este libro te será útil. También está bastante bien para regalármelo.

  1. rufino
    Sábado, 27 de noviembre, 2010 a las 10:32

    “La homeopatía ¡Vaya timo!”… “La homeopatíese psicodélico fraude médico capaz de ignorar 50 campos de la ciencia sin despeinarse, está berreando sus tonterías con más ímpetu que de costumbre….(aquí alternativas quiere decir inventadas)….-además de otra tontería que no …… disolviendo en proporciones absurdas…..echando gotillas de ese agua en bolitas de azucar …. Digo proporciones absurdas porque…. Este dilema lo resuelven agitando el cubata y sacándose de la chistera que el agua tiene memoria…. mi estúpido altruismo humano me hace ofenderme por el hecho de que ciudadanos inocentes y desinformados, o engañados…..hay un montón de cabronazos …..”

    Con estos argumentos, solo consigues personas convencidas. Personas dirigidas. Muy científicos, no son.

  2. alvaro
    Miércoles, 13 de abril, 2011 a las 01:39

    La ciencia implica un método humilde, pero efectivo, el cual se basa en una forma positivista de constatar los hechos que se propone investigar. Me explico, en el estudio de la materia y su comportamiento, sea desde la física, la química o la biología, lo que se busca es llegar a una conclusión verdadera con el fenómeno observado. Por ejemplo en la química, cuando Lavoisier propone la Ley de Conservación de la masa, se puede constatar empíricamente que la masa y la energía ( entiéndase como la capacidad de realizar un trabajo) efectivamente se conservan, pero fluyen en un ciclo sin fin. Lo que quiero decir con esto es que el método científico implica la verificación empírica de la hipótesis, y es un requisito mínimo para que una disciplina se denomine “Ciencia”. En el caso de la homeopatía, este requisito fundamental de la demostración es violado en todas sus formas, y por lo tanto la fiabilidad en sus procedimientos es sólo un asunto de fe, no superior a creer en brujos o en poderes mágicos “trascendentalistas”.
    La homeopatía cierra sus puertas a toda demostración empírica que se quiera llevar a cabo con el cedazo de la ciencia y por lo tanto no merece ninguna confianza, pues no entrega garantías que la justifiquen