Lunes, 10 de Mayo, 2010

Hablaba con la bestias, los peces y los pájaros. Konrad LorenzYa he terminado esta joyita de la divulgación que su autor, el etólogo Konrad Lorenz, tuvo a bien titular “Hablaba con las bestias, los peces y los pájaros”. El nombre le viene al pelo, porque, efectivamente, el tipo se comunicaba con los animales mucho más de lo que te puedes imaginar.

Publicado por primera vez en 1949, el libro es un compendio de anécdotas y enseñanzas sobre el comportamiento de peces, pájaros y algunos mamíferos. Y sé que así puede sonar aburrido, pero no lo es. Es ameno, muy divertido y, además, didáctico.

Te explica desde cómo hacerte un acuario sencillo en casa a las diferencias entre perros según tengan más ascendencia de chacal o más ascendencia de lobo, pasando por cómo cría sus grajillas, o a su gansa Martina, o lo bien que se lleva con su cuervo Roa.

Lorenz es un tipo al que me habría gustado conocer. Es pragmático con sus estudios -no peca nunca de humanizar a los animales- y divertido en los métodos. Rara es la vez que te suelta una afirmación sin explicarte después el experimento de la que se deduce. Es un científico investigando y a la vez un cachondo mental pasándoselo bomba entre sus animales. Deja al gran Ace Ventura a la altura del betún.

La pasión con la que habla de los animales, de sus ritos, de sus instintos y comportamientos me ha impresionado, teniendo en cuenta que era un tipo que estudiaba estas cosas hace más de 60 años. Para terminar de conquistarme cita unas cuantas veces a Kipling y a Jack London, dos de mis escritores favoritos.

Sobre el tema de hacerme colega de un cuervo, el libro me ha dado más información útil, y ánimos. Lorenz es de la opinión de que los cuervos son la leche: listos, simpáticos e independientes. No lo dice, pero yo creo que Roa ha sido su animal favorito, por lo menos hasta el día de escribir el libro.

Para el siguiente libro cazo uno que debería haber leído hace tiempo y que casualmente ha aparecido en mi mesa: La trilogía de Nueva York de Paul Auster.

Viernes, 7 de Mayo, 2010

Wikipedia HackLeyendo un artículo sobre cómo ahora ya se pueden imprimir libros a partir de artículos de la Wikipedia inglesa -ya se podía antes con los de la española- se me ha ocurrido una barbaridad inmoral.

¿Y si vas y te editas unos artículos sobre algo que no exista y tenga nombre anodino (para que nadie se percate y no vandalizar), lo rellenas con los textos de libros de esos que todos tenemos guardados en el ordenador y lo mandas a imprimir?

Pues tenemos una manera simpática y rarita de imprimirnos libros a tutiplen los que aún no disponemos de libro electrónico y/o somos fetichistas del papel.

El precio seguro que es bastante decente, puedes elegir la portada y además estás donando duros a Wikipedia para las costas del juicio por violación de copyright que le meterán por tu culpa.

Todo ventajas ¿no?

PD: La imagen del hacha viene del Flickr de domibrez. Como esto es obra derivada, que sepáis que está en CC by-sa.

PD2: Lo que me ha recordado que no había cambiado la licencia del blog en el footer. HECHO.

Miércoles, 28 de Abril, 2010

La homeopatía ¡Vaya timo!Corre por los mentideros escépticos el rumor de que la primera edición de “La homeopatía ¡Vaya timo!” está a punto de llegar a las librerías allende la imprenta. Tal vez me fijo más, pero últimamente me parece que la homeopatía, ese psicodélico fraude médico capaz de ignorar 50 campos de la ciencia sin despeinarse, está berreando sus tonterías con más ímpetu que de costumbre. Así que el libro sale en buen momento.

Por si alguien necesita hacer memoria [pun intended], la homeopatía es una de las llamadas medicinas alternativas (aquí alternativas quiere decir inventadas). Pretende curar todas nuestras enfermedades equilibrando los cuatro humores del cuerpo que son -además de otra tontería que no existe-: bilis amarilla, bilis negra, sangre y flema. ¿Y como hace eso? Pues disolviendo en proporciones absurdas una sustancia -la que te enferma- en agua, y después echando gotillas de ese agua en bolitas de azucar para que te las tomes. Digo proporciones absurdas porque muchas veces no queda ni una sola molécula de la sustancia nociva en todo el tonel que usen para la mezcla, como para que te vaya a caer una en la bolita de azucar. Este dilema lo resuelven agitando el cubata y sacándose de la chistera que el agua tiene memoria. Y ganan millones y millones.

En fin, a mi esto me daría bastante igual -allá cada cual con las cosas que se cree- si no fuera porque mi estúpido altruismo humano me hace ofenderme por el hecho de que ciudadanos inocentes y desinformados, o engañados, pasan mucho de ir a un médico cuando tienen un problema de salud porque hay un montón de cabronazos que le venden una cosa que no funciona sin sentirse ni mal. Por algún extraño motivo a la gente le suele ofender más cuando se muere un niño porque sus padres han preferido rezar a llevarle al médico, pero la utilidad ambas soluciones es exactamente la misma.

Así que si quieres llenarte de argumentos para evitar que familiares, amigos o enemigos gasten su dinero en una de las modalidades más caras de tomar azucar, agua, o azucar con agua, mientras ponen en riesgo su salud, este libro te será útil. También está bastante bien para regalármelo.

Lunes, 26 de Abril, 2010

Annapurna primer 8000. Maurice HerzogYa he terminado Annapurna primer 8.000, el libro que escribió Herzog -lider de la expedición- a su regreso de coronar el primer ochomil. No creo que le estropee a nadie el final diciendo que supongo que lo dictó, porque llegó a Francia con más bien pocas manos con las que agarrar un boli.

El libro trata de narrar de principio a fin cómo fue aquella expedición al Annapurna, de la que ya sabía cosas por haber leido Los conquistadores de lo inútil. El de Herzog no me ha gustado tanto. Lo que sí ha hecho es que admire mucho más a Lionel Terray, y, como me pasa con todos los sitios de los que leo, que me muera de ganas de ir a verlo.

El libro es muy ameno prácticamente hasta el final. Es una historia de montaña muy bonita y que narra en detalle qué es -o fue- el alpinismo a esas alturas. El frío, el esfuerzo, el cansancio, los sacrificios que tienen que hacer, la violencia de un lugar tan espectacular como inhóspito. Aún hoy el Annapurna se lleva a una pila de alpinistas que intentan subirlo, a pesar de ser casi 800 metros más bajito que el Everest. Estos tipos -entre los que se encontraban algunos de los alpinistas más míticos de la historia como Terray, Rebuffat o Lachenal- consiguieron meter una cordada (Herzog y Lachenal) en la cumbre y bajar todos jodidos, pero vivos. La cordada cimera se dejó buena parte de manos y pies arriba.

Mola leer varias versiones de un mismo hecho. Annapurna y Los conquistadores de lo inútil casi hacen parecer la misma expedición dos distintas. Yo recomiendo leerlos en el orden en el que lo he hecho yo, para poder apreciar lo que mola Terray en plenitud. Él se describe a si mismo como un tipo fuerte, muy en forma. Escuchando la versión de Herzog te das cuenta de que debía ser una persona de esas que hay pocas y que terminas por admirar. Determinado, solidario y con una fuerza de voluntad salvaje.

Aunque tengo pendientes a Bonatti y a Rebuffat, la verdad es que quiero intentar conseguir los Cuadernos del vértigo que escribió Louis Lachenal (voy a tener que ponerme un día con su artículo en la Wikipedia) sobre la misma expedición. En cualquier caso, y para ir variando, ya tengo entre las manos una edición de Hablaba con las bestias, los peces y los pájaros de Konrad Lorenz que empiezo mañana mismo.

Sábado, 24 de Abril, 2010

EeeP abril 2010: IDPuesto que se me ha olvidado escribir un post específico anunciando el Escépticos en el Pub de abril, y ya no son horas, programo este post para que se publique justo a la hora en la que va a dar comienzo. Yo soy el encargado de los carteles y evidentemente no tengo mucho talento; todos son más o menos iguales. Para mayo a ver si lo hago con más tiempo y encuentro inspiración a base de dedicarle más trabajo.

Ya que estoy lo explico. El título lo ha elegido personalmente el ponente, y el subtítulo nosotros, para que la gente supiera más o menos a qué atenerse. Con leer el artículo sobre Dembski de la Wikipedia creo que ya queda bastante claro.

Las ilustraciones son la del FSM -que a fin de cuentas es uno de los símbolos más representativos de la batalla entre el Diseño Inteligente y la inteligencia-  y la de unos monísimos flagelos bacterianos que el susodicho Dembski utiliza a menudo para explicar su rollo. Si prestáis atención, el tallarinésquico apéndice del Monstruo Espagueti Volador está tocando -quien sabe si creando- un flagelo de procariota.

Jueves, 22 de Abril, 2010

Pues sí que hay cuervos listos. Y tengo videos para demostrarlo. A mis manos ha llegado -compartido en el Google Reader- un artículo que, además de hablar de lo listos que son, pone videos con ejemplos. Todos merecen la pena pero yo me quedo con este.

Miércoles, 21 de Abril, 2010

Ligre

Un yo hipotético preparando mi corcel para un paseo

Me gustan casi todos los animales. Cuanto más listos o más bonitos, más me gustan. Si tuviera que hacer una lista de qué animales tendría en casa serían, por orden:

  1. Gorilas
  2. Ligres
  3. Tigres y otros felinos grandes
  4. Lobos o perros

Prefiero un gorila a un chimpancé porque dicen que son más majetes y menos dados a exterminar bebés [citation needed]. Los ligres me gustan porque son enormes y porque, con uno, podría ir a lomos de un super-felino homenajeando al rey del español neutro: He-man. Los demás felinos grandes me gustan por lo espectaculares que son. ¿Quién no querría hacer mimos a un tigre de bengala con unos dientes como uñas de deinonychus?. El matiz de lobos/perros lo hago porque, como apasionado de las historias de Mowgli en El Libro de la Selva (Kipling) prefiero los primeros.

El caso es que cualquiera de estas mascotas, incluyendo perros y gatos de refilón, requieren varias cosas que no poseo: una casa propia y tiempo y dinero para cuidarlos y mantenerlos. Esto me hizo plantearme tener una mascota externa, o, por antropomolar un rato, un amigo animal. Quedamos, lo pasamos bien, nos contamos las penas, compartimos los mejores momentos de la vida y demás, pero cada uno teniendo vida por su cuenta. Aparte de por las consideraciones más mundanas, también reconozco que me sentiría de regular a fatal metiendo a la mayoría de bichos que ya he citado en una casa.

Tras una breve consulta a mi zoologa de cabecera parece que el animal que mejor se ajusta a mis deseos es el cuervo. A falta de leer “Hablaba a las bestias, los peces y los pájaros” de Konrad Lorenz, uno de los papás de la etología, y de investigar un poco más, creo que voy a intentar hacer migas con alguno. Y es que aunque todos pasamos mucho del cuervo, resulta que es un animal muy molón.

Cuervo

Resumo:

Es de los pájaros más inteligentes y sabe resolver problemas relativamente complejos. Es omnívoro, lo mismo te come una ensalada y un chuletón, que se pone ciego a gusanos, lagartijas o carroña. Se puede ser su amigo sin tener que tenerlo en casa. Ni siquiera tienes que encargarte de su alimentación (aunque, por lo visto, agradece  que le invites a comer, como cualquier otro amigo). Un cuervo adulto tiene el tamaño ideal (en torno a los 60cm de alto y 140cm de envergadura)para llevártelo por ahí -o que te siga volando, vamos-, y, además, es experto en limpiarte los ojos de legañas y mugres varias . En definitiva, que es un animal de puta madre para tener de amigo y no de mascota.

Según siga descubriendo los misterios de los cuervos y de como hacerme su amigo ya lo iré publicando por aquí. Ahora, no os asustéis si cualquier día aparezco con uno revoloteándome.

P.D. Respondo al cuervo: el próximo Escépticos en el Pub es este sábado 24. El ponente es Jesús Zamora Bonilla y el tema elegido es Diseño Inteligente.  Toda la información y el formulario para apuntarse (¡que siempre se llena!) en el blog de Escépticos en el Pub.

Martes, 6 de Abril, 2010

Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundoHoy mismo he terminado este libro de Pascual Serrano, creador de Rebelion.org y periodista y escritor en la órbita de Chomsky y Ramonet. Como creo que es evidente por el título, es un libro dedicado a los medios de comunicación y su influencia e importancia en el mundo. Es un libro muy interesante y muy ameno de leer.

La tesis central del libro la componen precisamente las dos teorías más en boga últimamente en lo que se refiere a cómo afectan los medios de comunicación a la Opinión Pública: la Espiral del silencio y la Agenda Setting. Estas teorías, relativamente modernas, surgen tras otro montón de teorías -o hipótesis- que trataban de explicar cómo y cuanto afectaban los medios de comunicación de masas a los estados de opinión. Sus antecedentes destacados, y en general bastante abandonados, son la Teoría de la aguja hipodérmica y la Teoría de los efectos limitados.

La teoría de la Agenda Setting sostiene que no es tanto qué posición toma un medio en un determinado tema, sino la importancia -o no- que se le da, la que determina la influencia y la percepción social de un asunto. Esto convierte a los medios de comunicación y sus gatekeepers (los que deciden de qué se informa) en los que, de facto, establecen estados de opinión dando prioridad o importancia a unos temas e ignorando otros.

La teoría de la Espiral del silencio defiende que basta con que una opinión se perciba como mayoritaria -aunque no lo sea- para que cada vez más gente se sume a ella y los que se creen en minoría no se atrevan a defenderla en público, lo que llevaría a una espiral de silencio que terminaría por apagarla completamente.

El libro esta llenísimo de ejemplos de ambas teorías. Tratamientos informativos en esta linea sobre multitud de temas nacionales e internacionales. Cuba, Venezuela, Yugoslavia, África, Estados Unidos, etc. De hecho es, sin duda, el mayor recopilatorio de ejemplos de estas teorías que he tenido entre las manos.

El problema es que el autor no para de hacer exactamente lo mismo que critica. Primero te alerta, y después te la cuela. Un pequeño disclaimer al principio o al final, avisando de esto mismo, le habría dado un toque a la vez de gracia y de credibilidad. Los saltos lógicos, las omisiones voluntarias -está claro que es un tipo documentadísimo- de datos relevantes, la cita -sólo a veces- de fuentes con una agenda política evidente y una cierta tendencia a la exageración afean un poco la lectura.

En cualquier caso, y tomado con cierto escepticismo, me ha parecido un libro muy recomendable y útil, sobre todo si sabe sacarse de él una lectura menos política y más centrada en el análisis crítico de los medios de comunicación, a los que pone, con razón, a caer de un burro.

Vuelvo a la literatura de montaña y voy a leer Annapurna. Primer 8.000, de Maurice Herzog.

Lunes, 5 de Abril, 2010

Aunque lleve unos días con jaleo más que suficiente para no poder ni dedicar un rato al blog (el trabajo y el ocio mandan), me recuerdo que pretendo seguir con él. Además, tengo un buen arsenal de nuevos videos y fotos.

Lunes, 22 de Marzo, 2010

He probado por primera vez una slackline de Gibbon, de dos pulgadas -en vez de una, que es lo que uso habitualmente- y que se tensa con una carraca como las que usan a diario los camioneros y gruistas. La verdad es que más cómodo no puede ser, sobre todo para sesiones cortas o cuando el plan no es montar muchos metros.

En vez de el tinglado que suponen dos anclajes, dos grilletes, la plaqueta de reunión, dos poleas, seis mosquetones (más 3 de seguridad), un grigri, metros y metros de cuerda, un shunt, un jumar, dos line lockers, la cinta y las protecciones para los árboles, podemos reducir todo a un anclaje, una carraca, la cinta y las protecciones. Veinte minutos de montaje pasan a ser tres, y en vez de los diez minutos, mínimo, de desmontar todo, no creo que se tarde más de uno. No queda tan absolutamente perfecta y planita, claro, pero tampoco hace falta. Así que he decidido hacerme mi propio kit de slackline móvil.

Una muestra de lo tedioso que puede ser montar una cuerda floja usando toda la cacharrería que normalmente llevo. Lo bueno de este sistema es que es igual de bueno para montar 10 metros que para montar 100. Lo malo, que también tardas más o menos lo mismo.

1″ vs 2″

Desde que empecé con la cuerda floja visito diario el foro de Slackline.com. En él se reúne la élite mundial de este deporte -y los que no lo somos- y se comparten avances, inventos y experiencias. Como es una comunidad muy pequeña te enteras de todo, y como es un deporte relativamente joven, fondo y forma se discuten de manera pública. Uno de los primeros debates que presencié en la comunidad slacklinera internacional fue sobre el uso de las cintas planas de dos pulgadas, que ya por entonces debían estar popularizándose mucho gracias a la gente de Gibbon Slacklines.

Gibbon Slackline

Gibbon Slackline

Es un grupito bastante razonable y, aunque el debate no llegó a ninguna conclusión, tampoco lo hizo la sangre al río. “Que cada cual use lo que le apetezca, pero para mi slackline es [opinión personal de qué es slackline]” fue la conclusión más leída. Para los más puristas, slackline es hacer equilibrios sobre una cinta plana tubular de nylon de una pulgada o menos, tensada y colocada únicamente con material técnico de escalada, y que esté relativamente poco tensa. Otros amplían un poco el espectro y les parece bien usar equipo de uso industrial -grilletes, por ejemplo- para tensarla o fijarla, siempre que sea necesario por una cuestión de seguridad. Otros aún amplían aún más lo que consideran slackline, y aceptan cintas planas no tubulares, o de polyester, o de cualquier material siempre que quede “flojilla”, que se menee. La mayoría no se plantea demasiado qué utilidad puede tener una descripción concretísima de qué es slackline y les vale cualquier cosa sobre la que hacer equilibrios siempre que no esté demasiado tensa. Slackline, a fin de cuentas, significa literalmente “linea poco tensa”.

Yo no había probado nunca una de 2″ y tampoco veo la necesidad de hacer una definición estricta, así que me parece tan slackline una como la otra. Es cierto, eso sí, que andar por dos pulgadas es bastante más fácil. Hacer trucos también. La cosa es que últimamente parece que el debate ya no es tal y comienza a haber un consenso claro sobre el uso de las cintas de dos pulgadas, relegándolas a ser trick-lines, lineas para hacer trucos y acrobacias. Esto tiene varias explicaciones. La primera es que es mucho más fácil hacer saltos y cabriolas en las lineas de dos pulgadas, y oye, la diversión es la diversión. Otra, que las highlines y longlines requieren de una preparación y un material que se ajusta mucho mejor a las de una pulgada. Las propias cintas de una pulgada son bastante más adecuadas para ese propósito. También, yo creo, que Andy Lewis haya fichado por Gibbon.

Andy Lewis es de lo mejorcito del mundo tanto haciendo trucos como haciendo highlines. Hizo en solo integral la Lost Arrow Spire, hizo el primer backflip line-to-line (saltando y cayendo en la propia cinta, vaya), y, en general, es un tipo que ha evolucionado mucho el deporte. Originalmente era de los que se “oponían” a considerar slacklines las cintas de dos pulgadas. Parece que después del tour americano de Gibbon se replanteó su postura y, después del replanteamiento, Gibbon le ha fichado para su equipo. Aunque no el más mítico, Andy Lewis sí es el tipo con más proyección mediática del slackline, por lo que mucha gente que antes pasaba mucho de las dos pulgadas ahora las acepta como una opción más. Yo mismo reconozco que las miro con otros ojos.

Andy Lewis solo integral en Lost Arrow Spire (Yosemite)

Andy Lewis solo integral en Lost Arrow Spire (Yosemite). 18 metros de largo y más de 1000 metros de alto.

Mi kit de slackline movil

Carraca

Carraca

La verdad es que yo no soy demasiado de trucos, y lo que más me gusta es hacer lineas largas, pero no siempre tengo el tiempo necesario para una sesión de cuerda floja de muchos metros. Así que para cuando quiera matar el gusanillo o echar el rato me voy a hacer un kit casero, ligero y de montaje rápido con una carraca. Podría pillar un kit de Gibbon y no complicarme la vida, pero me apetece tener algo parecido y de una pulgada. Así será más ligero y no perderé la costumbre de la cinta para cuando tenga que hacer longlines o highlines. Además, aunque sólo la he probado hoy, creo que me gustan más las sensaciones de la cinta White Magic, que es un poco más dinámica.

Así que, en cuanto pueda, me haré con los servicios de una carraca específica para cintas de una pulgada, una White Magic de 15 o 20 metros con bucle al final (así me ahorro un anclaje), y con eso, un mosquetón, protección para árboles y un anclaje que me haga con cinta tubular y un par de metros de cuerda tengo ya un kit que me cabe en la mochila, que puedo llevar a cualquier sitio y que me permitirá montar la cuerda floja en un par de minutos. ¡Qué lujo!