He probado por primera vez una slackline de Gibbon, de dos pulgadas -en vez de una, que es lo que uso habitualmente- y que se tensa con una carraca como las que usan a diario los camioneros y gruistas. La verdad es que más cómodo no puede ser, sobre todo para sesiones cortas o cuando el plan no es montar muchos metros.
En vez de el tinglado que suponen dos anclajes, dos grilletes, la plaqueta de reunión, dos poleas, seis mosquetones (más 3 de seguridad), un grigri, metros y metros de cuerda, un shunt, un jumar, dos line lockers, la cinta y las protecciones para los árboles, podemos reducir todo a un anclaje, una carraca, la cinta y las protecciones. Veinte minutos de montaje pasan a ser tres, y en vez de los diez minutos, mínimo, de desmontar todo, no creo que se tarde más de uno. No queda tan absolutamente perfecta y planita, claro, pero tampoco hace falta. Así que he decidido hacerme mi propio kit de slackline móvil.
Una muestra de lo tedioso que puede ser montar una cuerda floja usando toda la cacharrería que normalmente llevo. Lo bueno de este sistema es que es igual de bueno para montar 10 metros que para montar 100. Lo malo, que también tardas más o menos lo mismo.
1″ vs 2″
Desde que empecé con la cuerda floja visito diario el foro de Slackline.com. En él se reúne la élite mundial de este deporte -y los que no lo somos- y se comparten avances, inventos y experiencias. Como es una comunidad muy pequeña te enteras de todo, y como es un deporte relativamente joven, fondo y forma se discuten de manera pública. Uno de los primeros debates que presencié en la comunidad slacklinera internacional fue sobre el uso de las cintas planas de dos pulgadas, que ya por entonces debían estar popularizándose mucho gracias a la gente de Gibbon Slacklines.

Gibbon Slackline
Es un grupito bastante razonable y, aunque el debate no llegó a ninguna conclusión, tampoco lo hizo la sangre al río. “Que cada cual use lo que le apetezca, pero para mi slackline es [opinión personal de qué es slackline]” fue la conclusión más leída. Para los más puristas, slackline es hacer equilibrios sobre una cinta plana tubular de nylon de una pulgada o menos, tensada y colocada únicamente con material técnico de escalada, y que esté relativamente poco tensa. Otros amplían un poco el espectro y les parece bien usar equipo de uso industrial -grilletes, por ejemplo- para tensarla o fijarla, siempre que sea necesario por una cuestión de seguridad. Otros aún amplían aún más lo que consideran slackline, y aceptan cintas planas no tubulares, o de polyester, o de cualquier material siempre que quede “flojilla”, que se menee. La mayoría no se plantea demasiado qué utilidad puede tener una descripción concretísima de qué es slackline y les vale cualquier cosa sobre la que hacer equilibrios siempre que no esté demasiado tensa. Slackline, a fin de cuentas, significa literalmente “linea poco tensa”.
Yo no había probado nunca una de 2″ y tampoco veo la necesidad de hacer una definición estricta, así que me parece tan slackline una como la otra. Es cierto, eso sí, que andar por dos pulgadas es bastante más fácil. Hacer trucos también. La cosa es que últimamente parece que el debate ya no es tal y comienza a haber un consenso claro sobre el uso de las cintas de dos pulgadas, relegándolas a ser trick-lines, lineas para hacer trucos y acrobacias. Esto tiene varias explicaciones. La primera es que es mucho más fácil hacer saltos y cabriolas en las lineas de dos pulgadas, y oye, la diversión es la diversión. Otra, que las highlines y longlines requieren de una preparación y un material que se ajusta mucho mejor a las de una pulgada. Las propias cintas de una pulgada son bastante más adecuadas para ese propósito. También, yo creo, que Andy Lewis haya fichado por Gibbon.
Andy Lewis es de lo mejorcito del mundo tanto haciendo trucos como haciendo highlines. Hizo en solo integral la Lost Arrow Spire, hizo el primer backflip line-to-line (saltando y cayendo en la propia cinta, vaya), y, en general, es un tipo que ha evolucionado mucho el deporte. Originalmente era de los que se “oponían” a considerar slacklines las cintas de dos pulgadas. Parece que después del tour americano de Gibbon se replanteó su postura y, después del replanteamiento, Gibbon le ha fichado para su equipo. Aunque no el más mítico, Andy Lewis sí es el tipo con más proyección mediática del slackline, por lo que mucha gente que antes pasaba mucho de las dos pulgadas ahora las acepta como una opción más. Yo mismo reconozco que las miro con otros ojos.

Andy Lewis solo integral en Lost Arrow Spire (Yosemite). 18 metros de largo y más de 1000 metros de alto.
Mi kit de slackline movil

Carraca
La verdad es que yo no soy demasiado de trucos, y lo que más me gusta es hacer lineas largas, pero no siempre tengo el tiempo necesario para una sesión de cuerda floja de muchos metros. Así que para cuando quiera matar el gusanillo o echar el rato me voy a hacer un kit casero, ligero y de montaje rápido con una carraca. Podría pillar un kit de Gibbon y no complicarme la vida, pero me apetece tener algo parecido y de una pulgada. Así será más ligero y no perderé la costumbre de la cinta para cuando tenga que hacer longlines o highlines. Además, aunque sólo la he probado hoy, creo que me gustan más las sensaciones de la cinta White Magic, que es un poco más dinámica.
Así que, en cuanto pueda, me haré con los servicios de una carraca específica para cintas de una pulgada, una White Magic de 15 o 20 metros con bucle al final (así me ahorro un anclaje), y con eso, un mosquetón, protección para árboles y un anclaje que me haga con cinta tubular y un par de metros de cuerda tengo ya un kit que me cabe en la mochila, que puedo llevar a cualquier sitio y que me permitirá montar la cuerda floja en un par de minutos. ¡Qué lujo!