
El valle de Triglav. Alpes Julianos (Eslovenia)
Cuando tengo problemas de espacio, de peso o de riesgo extremo para mi material, pero quiero llevar la cámara -raro es que no quiera hacerlo- normalmente opto por llevarme la configuración más ligera que tengo: la cámara y el 35mm f/2. Ni un flash, ni un zoom polivalente, ni su inseparable amigo de aventuras el 85mm f/1.4. Si se puede, alguna batería o tarjeta extra.
Supongo que cada fotógrafo tiene un objetivo que elegiría sobre los demás en caso de poder llevar sólo uno. A mi el 35mm f/2 es el que me gusta porque es una focal bastante polivalente, apenas pesa ni ocupa, es luminoso y además es barato. La calidad de las imágenes, por cierto, tampoco está nada mal. Como digo en el título, ir ‘a focal fija’ tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.
Lo malo es evidente, así que lo digo ya, y me lo quito. Pierdes algunas fotos. Pierdes lo que te queda fuera de cuadro y no puedes incluir dando pasitos hacia atrás, y pierdes lo que queda demasiado pequeño en el cuadro y no puedes acercar dando pasitos al frente. El mayor enemigo del que va a focal fija son las barreras, arquitectónicas o naturales, que te impiden ponerte donde te pide el ojo.
Pero donde algunos sólo ven miseria, desolación y cadáveres por las aceras (echar de menos tu equipo fotográfico puede ser muy chungo) yo veo ejercicio de reflexión fotográfica que te obliga casi constantemente a replantearte qué fotos hacer, y, lo mejor de todo, cómo hacerlas.
Hacer fotos de un paisaje con un angular extremo está chupado, sacar guapa a una cabra en el quinto monte de más allá con un teleobjetivo no tiene mérito, conseguir una foto resultona del cielo nocturno con un ojo de pez lo puede hacer cualquiera, un buen retrato con un tele corto sale casi sin querer. Hacer todo esto, o intentarlo, con una única focal, tiene, por lo menos, mucha más gracia.

Raksha y el Mar Adriático. Koper (Eslovenia)

Primer plano y dedo-parasol. Triglav National Park (Eslovenia)
Si no te queda otra, y quieres hacer la foto, tienes que buscarte la vida. Reimaginar, acercarte, alejarte, agacharte, encuadrar de otra manera, buscar mejor el sitio bueno. Es un pequeño esfuerzo con una gran recompensa: terminas conociendo mucho mejor el objetivo que tienes entre las manos. Sus virtudes y vicios, dónde y cómo es mejor usarlos, porque a hacer fotos se aprende, sobre todo, haciendo fotos.
El viaje entero a Eslovenia lo pasé en estas circunstancias fotográficas y, la verdad, no me puedo quejar. ¿He perdido algunas fotos? Sí. ¿Eran fotos bonitas? Sí. ¿En el momento habría quitado los calzoncillos de la maleta por llevar otro objetivo y poder hacerlas? Sí. Aun así, como digo, no me puedo quejar. Vengo con muchas fotos que me gustan, y no tengo la sensación de haberme dejado algo que me interesase sin fotografiar. Lo épico, lo bonito, lo interesante y lo importante del viaje ha quedado ahí, razonablemente bien reflejado.

Nubes en las montañas. Gravhovse (Eslovenia)

¡Huella de oso! (fresca de esa mañana, además). Localización: Top Secret (Eslovenia)
He hecho muchos retratos, he hecho fotos de naturaleza, paisajes, fotos de comida, las típicas de cualquier turista y muchas más, con mi querido 35mm mostrándome lo que había al otro lado del visor. Algunas fotos las he tenido que pensar, otras han sido más intuitivas, muchas eran evidentes, fáciles, y con unas pocas he tenido que exprimir el neocortex para dar con qué quería dejar grabado.
Mi 35mm (y también el 50mm) ya ha pasado bastantes veces por experiencias parecidas de uso y abuso prolongado y en exclusiva. Pero es relativamente fácil que me apañe con él, pues no deja de ser una focal que ofrece una perspectiva bastante parecida a la del ojo humano y que, inevitablemente, se defiende a la hora de captar lo que ocurre ni muy cerca ni muy lejos y que no es ni muy grande ni muy pequeño. Siempre he tenido la curiosidad, y nunca el valor, de hacer lo mismo pero con un objetivo menos standard. Tal vez algún día me anime a repetir la experiencia sólo con el 85mm en la montura. Supongo que perderé más fotos que con el 35mm pero, quién sabe, igual gano otras que no sabía ni que existían.
La galería completa aquí: Eslovenia 2010



















